La Fundación KM nació en La Araucanía, la región de Chile con mayor presencia mapuche y al mismo tiempo la más compleja en términos de conflicto territorial y político. Su fundación en 2019 responde a un diagnóstico claro: el conflicto no se resuelve desde la confrontación ni desde el asistencialismo, sino desde el fortalecimiento real de las comunidades y la construcción de relaciones interculturales genuinas.
La Fundación no es una organización de protesta ni una ONG de servicios. Produce conocimiento, impulsa políticas públicas y ejecuta programas concretos desde una posición de independencia respecto del Estado y del mercado.
Su trabajo se inscribe en una larga tradición de autodeterminación no separatista: la reclamación de derechos colectivos y especificidad cultural dentro de un marco político compartido — sin separatismo, pero tampoco sin disolución de identidad. Una tercera vía distinta de la asimilación y del aislamiento.
Diálogo con rigor
La Fundación trabaja desde la construcción de acuerdos, no desde la denuncia. Cada proceso de diálogo se diseña para que los resultados sean duraderos — con legitimidad para todas las partes.
Tercera vía
Autodeterminación plena, pero con alianzas: una vía distinta de la asimilación y del aislamiento. Derechos colectivos y especificidad cultural dentro de un marco político compartido — sin separatismo, sin disolución de identidad.
Independencia institucional
La Fundación KM es ajena a grupos políticos, religiosos, empresariales y gubernamentales. Esa independencia es la base de su credibilidad para actuar como interlocutor en contextos de alta conflictividad.